Blog - Nunca estamos solas

Literalmente, te pueden salvar la vida

¿Qué Lectura de Registros me marcó?
Uno realizada en el 2005. A una chilena que llegó recomendada. Por Skype, pero sin imagen. Después supe que era porque estaba muy asustada y no quería que le viera la cara.
Esos Registros abiertos desde Montevideo, fueron inolvidables. Sin que me dijera nada le empezaron a decir que estaba en peligro. Ella y su hija. Le describieron al padre. Su rol político. Su poder. Le describieron la casa enorme en una calle oscura con un auto parado en su puerta vigilándola.
Y le hablaron de la salida por el jardín trasero. De su familia que vivía en un lugar alejado y seguro. De los buses que salían en menos de dos horas. De la necesidad de ser consciente de que estaba prisionera en un lugar, que su hija estaba tan expuesta como ella, y que él iba a esperar a la mañana para actuar. Tenía algunas horas por delante. No más.
No recuerdo detalles. Sí la precisión, el aliento, la fuerza que le dieron. No recuerdo cómo cerramos ese encuentro. Sí mi llanto cuando terminé . La cabeza en las manos rogando que pudiera salir de ahí, que estuvieran bien. Mezclado con eso de preguntarme si no estaba quedando loca. Cómo veía lo que veía. Cómo sabía lo que sabía.
Pasaron meses. Yo me olvido de los nombres. No iba a comunicarme para preguntarle. Desde el día uno, no uso los celulares ni mails que me dejan para otra cosa que para comunicarme cuando uds lo solicitan. Sus datos son sagrados.
Ella volvió. La cara a la vista. La sonrisa ancha. Los ojos brillantes. Quería agradecerme. Y contarme cómo se habían escapado aquella noche, su hija y ella. Siguiendo cada instrucción.
Comprendí que no tengo que dudar. Que los Registros nunca te hablan de peligros, salvo cuando estás a tiempo de ponerte a salvo. Y que son precisos, directos, concretos. Porque cuando una vida está en juego, no hay tiempo para nubes de pedos rosas. Hicimos muchos Registros con ella después de ese primero. Porque no hay nada que una tanto a dos personas, como saber que entre las dos, cambiaron la historia que parecía que no podía modificarse.
Gracias siempre, por ser tan valientes.

Simone Seija
La Psi que leo Registros Akásicos

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