Blog - Nunca estamos solas

TODA MUJER QUE SE SIENTE BELLA TRANSMITE SU LUZ AL MUNDO

Los lindos tienen más amigos, mejores trabajos y ganan más, reza un artículo del diario Clarín de la sección Sociedad.

Me detengo a pensar en los distintos conceptos de belleza que han existido a lo largo de historia: las gordinflonas mujeres de Rubens, las maravillosas pelirrojas de Tiziano, las redondeces de Marylin, la escualidez sin pechos de Keyra Knightley con esa elegancia y delicadeza sin par.

Como las generalizaciones me suenan huecas, advierto que el artículo está respaldado por estudios científicos que aseguran que se suelen llevar los mejores puestos las personas “lindas”. Lo que equivale a decir que los seleccionadores de personal a la hora de elegir prefieren recrearse la vista.

Siento que hay dos tipos de bellezas: las universales, o sea, esas personas que más allá del sexo del observador se consideran bellos. Y las particulares, donde entramos casi todo el resto de los seres humanos.

Particulares en el sentido de ser bellos para algunas personas y para otras no. Ese tipo de cualidad que no mira tanto la cara y el trasero sino el conjunto. La persona. El sujeto. No el objeto.´

Cuando alguien es visto bello por un otro, es un acto de generosidad y amor manifestarlo. Cuando no es así, y no aporta, es un acto de humanidad callarse y de cierto regodeo incomprensible señalarlo. Nunca serán suficientes los “qué linda que sos” y siempre vendrán sobrando las crueldades. He visto crueles refinados, que tienen un aderezo de perversidad , violentar a las mujeres señalándoles sus defectos destructivamente, o no valorando verbalmente su hermosura. Mezquinos de alma que no saben dar amor cuando es tan fácil ser generoso.

A estas alturas del recorrido, mi bitácora señala que si alguien me quiere, me quiere entera, así como soy, completa. Con la manera de ser, con el cuerpo que tengo, con mis ansias de vivir la vida según mis leyes y no las de otros, con lo comprensible y lo incomprensible que pueda tener.

A veces los mismos que en los inicios de la relación nos veneran, son los que luego se transforman en los críticos de nuestra forma de vivir la vida. Porque toda mujer que se siente bella, es doblemente peligrosa de perder. Porque exhala una sensualidad y un elixir de vida, que convoca a participar en el festejo de vivir, gozar, reír.

A todos aquellos que sí existen y saben transmitirle amor a las mujeres, brindo y agradezco su existencia. Para los que no… luz infinita.

Pero ante todo, la certeza de la belleza, es propia, y pasa por quien somos, como somos en el mundo y la estela que vamos construyendo y dejando.

Bendiciones!

Simone Seija Paseyro
Lectora de Registros Akásicos

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