Blog - Nunca estamos solas

Sólo siento un lugar propio…

Sólo siento un lugar propio luego que me siento a escribir en algún cafecito que me conmueve. Cuando logro unir palabras de amor y agradecimiento por ese momento. En este instante suena «What a wondeful world» tocada al piano, en una antigua joya del siglo pasado, lleno de arañas de cristal, dorados y biselados. Y sueño que mi querida Sissi que tanto amó Hungría se sintió libre y feliz recorriendo estas calles.

Cómo no comprenderla… libre,espontánea, expresiva como era ella, los magiares adoraban a esa mujer que les devolvía el afecto en actos y con esa sencillez maravillosa. Les regaló tener a su cuarta hija en su país, poniendo por sobre toda conveniencia política el deseo de unir su sangre a esta tierra.

En Hungría ella podía ser ella. En tiempos donde cada uno de nosotros buscamos poder Ser, ella lo lograba en esta tierra indómita.

Y sin embargo, Budapest es en sí misma un claroscuro. Un barrio judío apenas reconstruído recordando al mundo la historia. La sinagoga más grande, con un árbol de la vida maravilloso en su jardín, llena de nombres recordando a quiénes vivían en sus calles y fueron arrancados de sus casas y su vida por ser otros, por miedos, por poderes….

Escucho un arpa y un violín, se une la oscuridad con la luz. El hoy con el ayer atravesando los velos del tiempo. La vida y la muerte llevadas a su máxima expresión.

Mientras sueño con carruajes y reinas caminando sus calles, desciendo a sus cavernas y me subo a sus metros. En medio de todas las ruinas y por sobre todo dolor, siempre la vida puede más…

Bendiciones

Budapest, febrero 2017

Simone Seija Paseyro
Lectora de Registros Akásicos

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