Blog - Nunca estamos solas

Si ves mal a alguien, preguntále como está. Podés ser la diferencia

Domingo de tarde, Semana Santa, me encuentro una historia de alguien que sigo. Que se sentía cansada y triste por muchas cosas. Que sus amigos no eran lo que pensaba que eran y que mucha otra gente tampoco. Que no cambiaba su número de cel por cuestiones laborales pero si no, lo haría, porque en esa situación se sentía con todos sus contactos. Y seguía.
Primero me dije “No te metas”. Suena horrible. Tiene reminiscencias de tiempos muy oscuros.
Le mandé un privado. Es una persona que siempre está muy para arriba, sube contenidos que me gustan, pero no la conozco para nada. Le pregunté si estaba bien. “De repente soy una repelotuda que me salteé algún código encriptado, pero me nace mandarte un abrazo de aeropuerto porque para mi son un shot de afecto”. Y alguna cosa más.
Estuvimos hablando. Había hecho catarsis y escrito como se sentía. Porque la escritura sana, y vaya que sana. Me quedé tranquila de que estaba todo bien y fin del tema.
Alguien me dijo “¿Para qué te metés a escribirle si no la conocés?”.
Porque no quisiera alguna vez subir una historia estando muy mal y que nadie me pregunte como estoy. Porque estamos en tiempos de mierda donde todo es instagrameable, y sentirse bajón es mala palabra. Cuando lo normal en la vida es que vas a tener buenos y malos días, sino estás en elecroemocional plano.
Y porque me he sentido triste, y lo he manifestado y uds siempre están ahí. O cuando no aparezco por algunos días, me mandan privado preguntando si estoy bien. Porque la tecnología es maravillosa, nos mantiene comunicados si queremos comunicarnos. Y es lógico que cuando tenemos muchos contactos no vemos todas las historias. Pero el “¿Cómo estás? ¿Qué necesitás?” puede cambiarle la vida a otro. Para bien. Que nunca falte!

Simone Seija
La Psi que leo Registros Akásicos

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