Blog - Nunca estamos solas

Praga me llama…

Praga me llama sin que yo sepa que guarda para mí…Cae el sol y comienzo a cruzar el puente Carlos sobre el río Moldava. Treinta estatuas de santos se elevan sobre él, pero el que me atrae es ÉL… San Cristóbal, patrono de los alquimistas.

Cristóbal era un gigante, un cananita de 2,3 metros, con una cara aterradora. Fue a servir al rey que tenía la reputación de ser el más grandioso… pero un día vio que ese rey se santiguaba ante la mención del diablo. Por ello supo que ese rey le tenía miedo al diablo… y partió a buscar al diablo. Y al encontrarlo decidió servirlo. Pero cuando vió que su nuevo amo se apartaba de la cruz ,se dio cuenta de que el Diablo temía a Cristo.

Salió en busca de Cristo sin saber cómo podía llegar a servirlo.

Decidió rendir servicio a la gente ayudándola a cruzar un peligroso río. Hasta que un día un niño pequeño le pidió que le hiciera cruzar el río. Durante la travesía, el río creció y el niño parecía tan pesado como el plomo, hasta tal punto que Cristóbal apenas lo podía llevar. Cuando finalmente alcanzó el otro lado, le dijo al niño:

«Tú me has puesto en el mayor peligro. No creo ni que el mundo entero sea tan pesado en mis hombros como lo has sido tú». Y el chico respondió: «Tú no solo has tenido en tus hombros el peso del mundo, sino al hombre que lo creó. Yo soy Cristo, tu rey, a quien tu has servido en este oficio». Y tras decir estas palabras desapareció.

¿Qué lugar mejor para comenzar la peregrinación que a los pies de aquel que ayudó a la Luz, la buscó, y encontró su belleza a su servicio?

Que toda la Luz que surge de este lugar de magia llegue hasta cada uno de ustedes, con todo mi amor…

Bendiciones infinitas!

Simone Seija Paseyro
Lectora de Registros Akásicos

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