Blog - Nunca estamos solas

Para no mendigar afuera lo que debería existir adentro

“Si tienes un lugar sagrado y lo usas, eventualmente algo ocurrirá.”
Joseph Campbell


Alguien me preguntó de qué manera atravesaba los tiempos difíciles. Dando por sentado que tenía herramientas suficientes para hacerlo.
Siento que las mejores herramientas las adquirí sentada en mis distintas terapias. Porque cada crisis que atravesé y a través de la cual me acompañaron, permitió que me conociera.
Pero ahí no queda la historia. Porque los cambios no terminan nunca. Creo que la vida son momentos breves de felicidad entre momentos de merde, que es cuándo realmente crecemos. Nos movemos.
Mi herramienta es escribir. Yo escribo, y cuando escribo, soy. Como hay quien canta. Baila. Corre. Pinta. Lo que sea que nos defina. No soy escritora. Yo escribo. Escribo desde que tenía 14 años y mi tía abuela me regaló mi primer diario personal Escribo desde que tengo 14 años, aunque publiqué un libro a los 11 que empecé a escribir a los 7.
Pero eso no era escribir. Era otra cosa. Escribir es dejar los intestinos en el papel. La propia historia dolorosa, acuchillada. Los momentos duros. Y los otros.
Escribí cada una de mis historias de verdadero amor, desde el primero, hasta el último. Y cuando no tuve amores de los cuáles hablar se puso más interesante. Porque comencé a escribir sobre mí misma. Animándome a vivir que no había protagonista más importante. Porque los otros vienen y van, pero al final, con la que seguro te dormís y te despertás, es contigo. Lo complejo es cuando para dormirte o despertarte creés que necesitás a otro. Porque la vida no tiene sentido si no es acompañada.
El mayor descubrimiento en toda mi existencia fue sentir, de verdad, que nunca estaba sola. Aceptándome como mi mejor compañía, la incondicional, mi mejor amiga. Y aceptándome cuando fui traicionera, desleal y mala gente, conmigo misma.
Merecemos ser el amor de nuestra propia vida. Para no mendigar afuera lo que debería existir adentro.

Escrito por Simone Seija
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