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Ni reina ni princesa, pueblo nomás. Constelaciones Akásicas

Ni reina, ni princesa, pueblo nomás…
Quiénes se realizan una Constelación Akásica descubren que las vidas que compartieron con quien eligen constelar, el 99,9% de las veces, no fue de gente de sangre azul, sino roja nomás.
Y es que cuando escucho las experiencias sobre regresiones que narran las personas, me pregunto cómo sería que todos los que reencarnamos hoy, fuimos alguien importante en algún aspecto. Cómo si costara asumir que en todos los tiempos los que destacan fueron menos que los que no. Demostración clara de que nos atraviesa la historia romántica de la humanidad. Y que muchas veces proyectamos lo que quisiéramos haber sido, no lo que fuimos.
Quiénes consultan hacen grandes progresos en su comprensión de por qué en esta vida les toca vivirla con ciertas personas trascendentes.
Trascendentes desde lo humano.
Lo trascendente no es glamoroso. Ni cinematográfico. Es lo que hubo. Lo que hay.
Cuando constelamos lo importante no es LO QUE FUI. Sino cómo era, qué situaciones viví, cómo las resolví, qué sentía, cómo morí, de que forma me vinculé.
Y cuando al hacer la Constelación Akásica vamos uniendo lo anterior con lo de hoy, se van soltando ciertos nudos que la racionalidad no puede desenredar.
Lo sencillo es complejo.
Ir a la sustancia de las cosas, por fuera de pompas y boatos, es una herramienta que funciona para todo. Sin excepción.
Abrir esos puentes que conectan con el alma en tránsito de vidas, y sentir dentro del pecho, que lo dicho tiene todo que ver con lo que vivo y lo que es, no tiene circo, tiene eficacia. Y honestidad.
Merecemos.

Escrito por Simone Seija
La Psi que leo Registros Akásicos
Consteladora Akásica

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