Blog - Nunca estamos solas

Mi padre se casó…

Mi padre se casó y se divorció tres veces, y esa es una sincronicidad. La primera con mi madre, y nací yo. La segunda con alguien que duró poco. Y esa es la segunda sincronicidad, porque mi segundo matrimonio también duró poco. La tercera con la madre de mis dos medios hermanos, a la que nunca conocí.

Cuando fui a pedirle el permiso legal para casarme con el padre de mi hija, porque estaba embarazada de Micaela y tenía 19 años, el estaba esperando el nacimiento de mi hermano mayor. Y esa es la tercera sincronicidad.

Pasaron 10 años sin verlo, y lo fui a buscar a su trabajo. Ya había comenzado la batalla legal por mi hija, y la mujer que abrió la puerta de su despacho fue mi versión optimista “Tengo fuerzas y nada malo va a pasar, porque a ninguna mujer le sacan un hijo.” Mi padre estaba haciendo el mismo proceso legal que mi ex marido. Le estaba disputando la tenencia de sus hijos a la madre…y se los sacó. Esa es la cuarta sincronicidad.

Pasaron diez años más y Micaela ingresó en la Facultad de Ciencias. En el mismo año, cursando la misma carrera…su tío menor, mi medio hermano . Quinta sincronicidad.

No hay ficción que le gane a la realidad.

El impacto mayor de mi vida fue cuando al ir a buscarlo, tras tantos años, para que me ayudara en algo. Para que me sostuviera y protegiera del hombre que me quería sacar al fruto de mi vientre….me encontré con la razón por la cual me había enamorado del padre de Micaela. El viejo cliché de que buscamos lo que conocemos: intelectuales, inteligentes, buenos discursos, implacables. Dos gotas de agua.

Y me morí dos veces. Como hija de un violento que ya sabía que era mi padre. Como esposa del violento que supe después de divorciarme que era el padre de mi hija.

Si es posible que en la vida se den las peores circunstancias, también es posible que se den las mejores. Así lo siento hoy. Así lo sé hoy.

Por cada aprendizaje, GRACIAS GRACIAS GRACIAS.

Porque todos los árboles genealógicos pueden sacudirse, sanarse, transmutarse… Aleluya!

Bendiciones! Somos nuestra historia. No somos una larga fila de mujeres solas, sino una sola mujer que late en todas…a la vez madres, hijas, hermanas. Nunca estamos solas…!

Simone Seija Paseyro
Lectora de Registros Akásicos

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