Blog - Nunca estamos solas

Lo incierto esa única y maravillosa certeza…

La seguridad es una falsa y a veces muy cara comodidad.
Una especie de algodón con azúcar, de ese que venden en los parques infantiles, que parece que se pegotea a todos y cada uno de los dedos.
Que se vuelve tan difícil de soltar.

La seguridad es un espejismo. Un compilado de ilusiones. Algo así como las tarjetas de crédito. Que nos dan la posibilidad de acceder a lo que no podemos en ese momento, pero en algún tramo, nos llega la cuenta, y ponerse al día es la realidad. No el plástico.

La única seguridad que tenemos es que estamos vivos. Y como decía con toda pasión aquel profesor de Civil que todos temían pero a mí me fascinaba, Arezzo: “De lo único que pueden estar seguros es de que algún día se van a morir.” Era un tanto abrupto.

Pero sí. Visto bajo esa luz, todo lo otro es efímero. Lo material es pasajero. Lo social pende de hacer lo que para otros es «cool» y agradable.

La seguridad no debería ser el motivo por el que dejemos de movernos, sino la base para poder hacerlo.

La seguridad es un instante. Porque eso es lo que tarda en darse vuelta una vida. O en encontrar el amor. En derrumbarse un castillo. En elevarse un avión.
Un instante…

Crear el propio camino de instantes.
Latir con el mundo.
Con lo que no controlamos.
Con las incertezas que se vuelven lo único cierto.
Y en el medio de ese paisaje que puede sonar inhóspito, animarnos,

Animarnos a buscar todo aquello que valga la alegría de vivir y arriesgar.
Cada mañana, al abrir los ojos, renovamos el compromiso con la vida.
Cuánto voy a poner de mí. Cuánto voy a lucharla.
Qué herramientas tengo para regalarme paz en el medio de las tormentas.
Qué y quiénes me nutren.
Cómo nutro yo a los otros.

En ese ida y vuelta enriquecedor y vital, que hace que cada vez que una de nosotras arriesga, miles de manos invisibles nos sostengan hasta que logramos volar.

Que es diferente a que vuelen en nuestro lugar.

Porque somos responsables de abrir las alas, de trazar el camino, de capear temporales, de alimentar y cuidar nuestro cuerpo, de agradecer lo que hay, de valorar lo que es.

Merecemos.

Escrito por Simone Seija
La Psi que leo Registros Akásicos

Deja un comentario