Blog - Nunca estamos solas

En una sociedad hipersexualizada…

En una sociedad hipersexualizada, la sexualidad sigue siendo un tema tabú. Saberes íntimos que se transmiten de boca a oreja con suerte entre amigas. Tan poco sabias como una en esos temas.

Vengo de una familia donde las mujeres que me preceden en el árbol las denomino cariñosamente «la brigada anti sexo» Huelen sexo y se perturban.

Cuando le planteé a mi madre mis primeras inquietudes a mis 15 años, me compró unos libros que pasaban de las abejitas a una explicación científica de la concepción de los hijos. El “cómo” sin emociones. Me dije a mi misma que ese tsunami que me alborotaba la sangre poco tenía que ver con abejitas ni bebés. Y la falta de información y de buena conversación madre- hija, derivaron en un embarazo no buscado. La primera vez que tuve relaciones a los 19 años. Cumplí el mandato bíblico de fornicar para procrear de entrada.

Y me casé. A veces me preguntaba si moriría sin conocer otro hombre. La “brigada anti sexo “ tenía claro que sexo iba unido a matrimonio. De ahí que acumulé tres. Más los entretiempos que me permití, por suerte. Siempre con amor o sentimientos, salvo algunas licencias poéticas. Cómo me dijo una vez mi psicólogo: “¿No se te ocurre que hay otras maneras de tener pareja que no sea casándote?” Chan.

¡Qué a tientas avanzamos algunas mujeres por el vasto camino del goce! Cuanto ensayo/ error. Cuanto miedo. Cuanto olor a culpa y a pecado. Cuanto darle importancia al qué dirán. Cuanto miedo a los adjetivos insultantes que menten a nuestra madre. Cuanto tiempo perdido salvaguardando el virgo como un tesoro. Cuánta represión. Cuánto enjuiciamiento.El altar del “Cómo se Debe” en el medio de la vida aplastando el vasto mar del “Cómo se quiera.”

Así venía de desnorteada cuando lo conocí a él. Que había tenido un privilegio. El de incursionar en el sexo con su primera novia. Descubriendo el placer juntos. Así que sabía de cosas que yo no tenía idea con dos matrimonios arriba. Palabras como tiempo. Entrega. Cuidado del otro. Búsqueda y encuentro. Goce sin fronteras. Con el me encontré a mí misma como mujer sexuada y nunca más me perdí. Supe que existía. Que es fabuloso. Que es nuestro. Que todas tenemos esa savia viva. Y la “brigada anti sexo” miró para otro lado…¡qué pecadora les había salido esta vástaga.!

Mi desafío personal fue y sigue siendo romper los barrotes de la arcaica jaula familiar donde ser feliz, aullar de placer, exudar plenitud, seas hombre o mujer, se digiere con gran dificultad.

Un romper de estructuras vanas que hace del amor un encuentro gozoso en todos los planos y que no se restringe ni se etiqueta. Porque si algo vengo aprendiendo en estos últimos tiempos es que todo es posible. Y si es bueno, sano, y disfrutado, bienvenido sea el amor . Y te elijo no decir «nunca» ….porque nunca se sabe.»

Porque todas logremos encontrar nuestros propios caminos de goce y disfrute. De autoconocimiento. De plenitud. Que sin herir a nadie ni romper lo ajeno, el límite es el cielo. Incluyendo sol, luna y la vía láctea completa.

Bendiciones infinitas! Porque nunca estamos solas!

Simone Seija Paseyro
Lectora de Registros Akásicos

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