Blog - Nunca estamos solas

Dejáte llevar

Dejáte llevar. Dejáte ir. Volá con los sentidos. Armá tu propia fiesta.
Todo es una sorpresa cuando miramos la vida como si fuéramos niños. Dejando llegar lo inesperado.
La noche del día en que me saqué esta foto, de pronto estando aquí escribiendo, fue como si se me hubiera metido en el cuerpo. En la sangre. Me gusta sentirla. Revivirla. Recordar como llegué ahí.
El viaje Montevideo-San Pablo, San Pablo- París. París- Florencia.
Las horas en el aeropuerto.
Llegar a la Toscana fue un fuera de programa. En sí mismo.
Y estar en Barberino la noche en que se celebraba “Barberino in fiore”, una experiencia inolvidable. Una fiesta en un pueblito donde se exhibían plantas y flores y de noche, en la plaza frente a la iglesia, la gente de los pueblos cercanos, se juntaban a ver un toque.
No conocía la música y mi amiga, que estaba en pareja con un italiano y vive ahí (aunque lo había dejado en casa, los vecinos la tenían vigilada), se quedó a un costado.
En un momento, me vi desde afuera, como una película. Atravesando el cielo, en un punto de la Toscana, en una plaza perdida, los brazos levantados, rodeada de desconocidos, cantando en italiano canciones que no conozco. Recuerdo ese instante, el suspiro de placer profundo, la alegría, la cero vergüenza que luzco todos los días pero ahí todavía más. Y cuando cantaron lentos o algo así, ese italiano que era una oda a la belleza en sí mismo, invitándome a bailar. Porque la vida se esfuerza en que nos pasen cosas lindas aunque duren un suspiro. Que fue lo que tardó en terminar esa noche y volverme a dormir a Tavarnelle, sola. Bueno, con el gato de la casa, Ernesto, que era el gato italiano más galante que conocí.
En estos tiempos de bailar dentro de casa, cuando me deje ir bien ida, puedo volar a esa noche en Barberino. Quisiera tener olfato para saber cuales eran los aromas. Pero sólo me quedan todos los otros sentidos, para viajar sin avión.
Cuando sienta que el pecho se oprima, me iré a Barberino a bailar. Vaya una a saber por qué de todas las veces que bailé en tantos lugares mi corazón elige ese. ¿Será que estaba al aire libre?¿Qué la fiesta me la armé sola con un desconocido? ¿Qué Italia había sido un fuera de programa, y como todo lo fuera de programa, inolvidable?
No lo sé. Pero por todas las noches y los días que fueron y son puro rock. Salud! ¿A qué momento te vas vos, para subir las vibraciones de cero a cien en un segundo? Contáme!

Nunca estamos solas! Ni locas ni rayadas! Vamos que vamos!

Deja un comentario