Registros Akásicos...lo simple es lo más complejo

La escena se repite a lo largo del día. Una persona, a la que no conozco, se sienta frente a mí. Hablamos un poco, prendo un carbón con pasta alquímica, y comienzo a leer la Invocación.

La invocación es una Oración sagrada que me fue dictada por mis Ángeles, Guías y Maestros cuando comencé a leer los Registros. Es la misma que entrego a las personas que inicio en este camino.
En la Oración se pide permiso al Alma para ingresar en los Registros, para acceder a la información que es necesario que sepa en este momento de su vida.

En esa Oración se solicitan las protecciones debidas. Se abren y guardan las puertas dimensionales. Se habla del respeto al Plan Divino y de cómo el libre albedrío de la persona es quien determina los caminos y decisiones.

Luego enciendo la grabadora y doy por iniciada la Lectura. 
Mi estilo de Registros es concreto. No pido que traigan preguntas ni limito los temas.

¿Por qué no me baso en preguntas?

Los Ángeles, Guías y Maestros SABEN que es lo que está sudediendo en la vida del consultante. Y van directo a los puntos importantes con claridad y orden.

A veces, al estar involucrados en la propia vida, vemos una parte de las situaciones, y sobre eso queremos saber. Pero Ellos se encargan de que lleguemos a zonas propias que ni conocemos.
Una lectura de Registros nos da elementos para trabajar con nosotros mismos, para sanar, para prevenir, para modificar. Ellos no necesitan que les hagamos preguntas. Nos brindan las respuestas sin necesidad de formularlas.

¿Por qué no hay límites en los temas?

Cuando tomamos la decisión de hacer una lectura, damos autorización para ingresar a una Lectura del Alma. Es un momento Divino donde mi rol es presentar con claridad toda la información que va surgiendo. Sobre todos los temas trascendentes en ese momento para la evolución de la persona.

¿Por qué la grabación?

Cuando se abren los Registros, gracias a la Oración, a la Alquimia, a las presencias de los Seres de Luz, la vibración energética se eleva y la comprensión se expande. Aún lo más difícil de asimilar se nos vuelve claro y accesible.

Pero al cerrar e irse, el consultante vuelve a los mismos problemas, a la energía cotidiana. Si bien los Registros continúan trabajando en el plano inconsciente y sanando, la mente consciente necesita volver a escuchar el mensaje. Y con el paso del tiempo, cada vez lo comprende mejor y va observando las situaciones suceder.

Esa conversación sin entrar en trance, sin rituales aparatosos, es un encuentro con la propia Alma, y con los Ángeles, Guías y Maestros...un momento sublime, exquisita y complejamente sencillo. Ellos saben lo que necesitamos en ese momento. Y nos lo brindan, demostrando que nos conocen al describirnos a nosotros y a nuestras circunstancias con total exactitud.

Lo simple requiere ética, disciplina, respeto por el otro y por lo que se hace, cuidado del espacio, de la pureza del canal...y Fe.

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