A lo largo del camino

A lo largo del camino de la vida hay quienes nos acompañan por corto o largo trecho y luego desaparecen. Porque la muerte los lleva de nuestro lado, porque deciden que es tiempo de partir o porque los “partimos” nosotros. El resultado es el mismo. La ausencia. Sobre esa ausencia que duele, y a la cual hay que agradecer haber sido presencia, tenemos la opción de construir lo que queramos.

En mi vida se acumulan ausencias. También dolores. Que han dolido todo lo que han tenido que doler. No ha existido receta que los aminore. 

Pero aprendí que un día, igual a todos los demás, pero infinitamente diferente, el pecho deja de doler. La mente deja de bucear por los mismos recuerdos día tras día. El ánimo empieza a recuperar la tan ansiada lozanía. Y estamos listos nuevamente para empezar el mágico recorrido de encuentros y desencuentros, llegadas y partidas, despegues y aterrizajes, muertes y nacimientos. 

Porque la dicotomía original de pulsar y dejar de latir, es la que marca el tiempo de la tierra, y a eso, no hay animal, vegetal, mineral o humano que pueda sustraerse. Por suerte.

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Copyright © 2015 Pablo Benítez