Encendiendo una vela

Si enciendes una luz en una habitación oscura, con ese sencillo movimiento pones fin a la oscuridad. La cortas. La eliminas.

Tengo nítida en la memoria la imagen clásica de una noche de verano, dónde adheridas a una lamparita había montones de bichitos de todos los tamaños e intenciones.

Algo así sucede cuando encendemos una vela simplemente.

Es conveniente usar velas que se venden en casas de ALQUIMIA. Esas velas están fabricadas para atraer la Luz divina, introducen la Luz de Dios en nuestras casas.

De no ser posible, tomamos una vela blanca cualquiera y dibujamos en ella un símbolo que para nosotros sea protector:puede ser una cruz, un pentagrama, una letra de poder.

Luego pasamos la vela por un incienso de mirra y se la consagramos a la Luz. Al encenderla, rezamos una oración invocando a la Fuente, al Creador, y pidiendo que esa llama nos proteja ya que la ofrecemos a la Luz mayor.

Cuando enciendas una vela no lo hagas como un acto mecánico o de simple sosiego y decoración. Conéctate desde el corazón con su llama y entonces activarás su protección.

 

Luz!!

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