Blog - Nunca estamos solas

Suena la alarma. Respiro profundo…

Suena la alarma. Respiro profundo.
Siento el agua sobre el cuerpo.
Corto la fruta. Preparo el café. Dejo caer la yerba en el mate.
Se enciende la música.
Se elevan mis plegarias. Enciendo la alquimia.
Hay aroma a flores, lavanda, verbena, jazmines y rosas.
Leo unas páginas de “Artemisa”, mientras los rayos del sol me acunan.
En unos minutos va a sonar el timbre. Y se iniciará el día.
Se abrirán puertas reales y simbólicas.
Canalizaré mensajes. Celebraré los encuentros.
Bienvendré a los de siempre que me esperaban ansiosos. Y a los que llegan por primera vez, con esa alegría que dan las primeras veces.
Daré abrazos de bienvenida y sentiré, como siento cada noche al culminar el día, que hacer lo que uno ama, no es que no canse. Cansa, pero gratifica desde el centro mismo del corazón.
Hoy es día de bendiciones. Cómo todos los días.
Pero especialmente bendigo y agradezco por mi primer día de trabajo del mes de diciembre después de un mes de ausencia… y por los que le sigan.
Por haber viajado tan cálidamente acompañada.
Bendigo y agradezco por que me hayan esperado.
Bendigo y agradezco por estar aquí para recibirlos.
Bendigo y agradezco a todos y cada uno por estar en mi vida.
Por haber estado en mi corazón durante todo el trayecto. Con los comentarios. Los abrazos. Los apapuches al alma.
Este primer lunes de diciembre se inicia bendiciendo y agradeciendo por las presencias tan gratas y queridas, porque hacen del camino un recorrido de amor y compañía.
GRACIAS GRACIAS GRACIAS por estar en mi vida. Por juntar las cabezas alrededor del fuego de sabernos presentes. De sabernos unidas. De saber que nunca, nunca estamos solas…

Simone Seija Paseyro
Lectora de Registros Akásicos

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